Académica
Honrar la Patria
Así lo expresó el jefe del Departamento de Física de la FI, Raul Correa, en el Acto por el Día de la Bandera y el Día de la Libertad Latinoamericana
Publicado por:
Melina Páez Oruste
Fecha:
22-06-2026
El 19 de junio se realizó el acto por del Día de la Bandera Nacional y por el Día de la Libertad Latinoamericana en la Plaza Central de la Facultad de Ingeniería. La conmemoración contó con la presencia de la decana de la FI, Dra. Ing. Andrea Diaz, ; el vicedecano de FI, Dr. Ing. Eric Laciar; secretarios/as de Decanato, jefes/as y subjefes/as de Departamentos Académicos de la FI; directores/as de Institutos de Investigación; docentes, investigadores; personal nodocente y estudiantes. La bandera de ceremonias fue portada por su abanderada y acompañada por los escoltas.
El izamiento de bandera estuvo a cargo del vicedecano de la Facultad y la del Departamento de Física. La celebración contó con un discurso muy especial, escrito y pronunciado por el jefe del Departamento, Ing. . Además, durante el acto se realizó una mención especial por Día del Padre y Mes de la Ingeniería que celebra el Día de la Ingeniería, el Día del Ingeniero y la Ingeniera Argentina y el día Internacional de la Mujer en la Ingeniería.
A continuación, se reproduce el discurso del Ing. Correa, quien elaboró una conmovedora reflexión:
Hoy nos reunimos para conmemorar el Día de la Bandera y rendir homenaje a su creador, Manuel Belgrano, una de las figuras más destacadas de nuestra historia nacional, al cumplirse un nuevo aniversario de su fallecimiento, ocurrido el 20 de junio de 1820.
Recordar a Belgrano es recuperar el legado de un hombre que comprendió que la construcción de una nación libre requería no solo de valor y compromiso, sino también de educación, conocimiento y pensamiento crítico. Abogado, economista, periodista, militar y político, Belgrano desarrolló una intensa labor intelectual y pública, orientando sus conocimientos y capacidades al fortalecimiento de las instituciones y al progreso de la sociedad. Su vida fue un ejemplo de entrega desinteresada a la patria.La Bandera que creó en 1812 nació en un tiempo de incertidumbres y desafíos. Fue concebida para unir, para representar un proyecto colectivo y para expresar la esperanza de un pueblo que comenzaba a construir su destino. Más de dos siglos después, sigue siendo el símbolo que nos convoca más allá de nuestras diferencias, recordándonos que pertenecemos a una misma comunidad y que compartimos responsabilidades comunes.
Todos lo sentimos en el Mundial de fútbol 2022 y este martes cuando jugó la selección. La Bandera flameó como nunca: en las esquinas, las casas, camisetas, pintada en las caras, ondeando en cada rincón. Y hasta me atrevo a decir en nuestro corazón. Esa fiesta nos mostró que la Bandera no es solo un paño con colores: es un espejo donde nos reconocemos. Y también nos mostró que la grandeza colectiva nace del esfuerzo compartido, del equipo.
Pero hay otro aspecto de Belgrano que merece ser destacado: su fe en la educación. En 1813, tras las victorias de Tucumán y Salta, recibió una importante recompensa económica. ¿Qué hizo? No se la quedó. La donó entera para crear escuelas. Prefirió sembrar futuro. Entendió que la educación era el camino al progreso y la libertad.
Y aquí quiero detenerme en una idea clave. Solemos pensar en Belgrano como un héroe inalcanzable, un ser con un don extraordinario. Pero no es así. Belgrano no fue un genio militar innato. No tuvo un talento fuera de lo común, como sí lo tiene Messi en el fútbol. Belgrano no fue el Messi de la independencia. Fue, sencillamente, un Argentino común que decidió darlo TODO. Un hombre con un montón de Virtudes y también limitaciones, que estudió, se equivocó, aprendió e insistió. Un hombre común con valores extraordinarios, con un patriotismo desinteresado (murió en una pobreza extrema) y una honestidad inquebrantable frente a los privilegios.
Y eso es lo más valioso: sus hazañas no requirieron un don sobrehumano, sino convicción, esfuerzo y entrega. Por eso, lo que hizo Belgrano está al alcance de todos nosotros. Ningún estudiante necesita ser un genio para ser útil a la Patria. Ningún docente necesita ser un héroe para transformar vidas. Cada hora de estudio, cada trabajo bien hecho, cada acto de responsabilidad es, en nuestra escala, una forma de honrar su ejemplo.
Donar su recompensa para fundar escuelas fue una de las mayores expresiones de amor a la Bandera. Porque defender una bandera no es solo proteger fronteras: es formar ciudadanos, garantizar oportunidades, construir una sociedad más justa a través del conocimiento.
La Bandera que hoy honramos no es un simple símbolo del pasado. Es una invitación al compromiso, a la responsabilidad, a poner nuestro saber al servicio de la comunidad.
En esta Facultad de Ingeniería (o en cada ámbito donde nos toque actuar), sabemos que cada proyecto, cada clase, cada esfuerzo académico es una forma de contribuir al país. Formar profesionales no es solo transmitir técnicas: es desarrollar la capacidad de pensar soluciones para los problemas reales, poner la ciencia y la tecnología al servicio del bien común.
Que este Día de la Bandera nos encuentre renovando ese compromiso. Que el ejemplo de Manuel Belgrano —ese hombre común que hizo cosas extraordinarias— nos inspire a construir una Argentina más justa, más solidaria, con más oportunidades para todos.
Honremos nuestra Bandera no solo con palabras, sino con acciones que fortalezcan la educación, el trabajo y el amor a nuestra Patria.